Centro Nyingma Tersar Barcelona. DUDJOM TERSAR

SANG (La montaña de las ofrendas humeantes)

 

VISUALIZACIÓN DEL RIWO SANG CHÖ
Extraído de “Guía para la práctica del Sang”, de Jikmé Tenpé Nyima, Tercer Dodrupchen (1865-1926).

 

Namo guru padmakaraye!

Encarnación de todos los buddhas del pasado, presente y futuro, protector de todos los seres, piensa en nosotros, seres de esta era degenerada, y protégenos con tu compasión!

Señor de Oddiyana, ornamento de la corona de las enseñanzas y los seres de este País de las Nieves. Con devoción inquebrantable y cuerpo, palabra y mente respetuosos, me inclino ante ti y te ofrezco la corona de mi cabeza.

El tema a tratar ahora es el siguiente: haciendo ofrendas ilusorias mediante prácticas ilusorias podemos completar la reunión de acumulaciones ilusorias. Mediante esta causa (la acumulación de mérito) podemos obtener el efecto, que es la perfección de la sabiduría. Para esto hay cuatro métodos sencillos y muy poderosos: las ofrendas del sang, de las tormas de agua [1], del sur [2] y de nuestro propio cuerpo. Aquellos que los practiquen con regularidad y diligencia reunirán las acumulaciones, purificarán los oscurecimientos y, sobre todo, pacificarán cualquier obstáculo o factor que impida la realización del Dharma y el despertar en esta misma vida, liberándose de ellos como el sol que emerge de entre las nubes. Puesto que estas prácticas favorecen nuestro progreso en el camino que conduce al supremo logro del Dzogpachenpo, es importante que pongamos nuestra energía en ellas.

Consideremos en primer lugar la práctica del sang.  Las ofrendas para el sang deben ser “sustancias finas, de noble origen y estar bellamente dispuestas”. Esto quiere decir que no deben estar contaminadas por un modo de vida incorrecto ni por la avaricia. Los cinco modos de vida incorrectos [3] y en particular la avaricia son causa de renacimiento como espíritus hambrientos. Si somos tan avaros con las ofrendas como lo seríamos para cortar trozos de nuestra propia carne no conseguiremos reunir nuestras acumulaciones, así que debemos poner mucho cuidado en no ser así.

“Sustancias finas” significa que debemos ofrecer la primera porción o las mejores partes de lo que consumimos nosotros mismos, no lo que rechazamos porque se ha estropeado, podrido, o es demasiado amargo, o son los desechos. Eso no serviría de nada. Los buddhas no tienen conceptos dualistas sobre lo que es bueno o malo, pero todo debe ser limpio e higiénico, como en el dicho: “puesto que es para reunir las acumulaciones, debe ser limpio y hacerse todavía más limpio”. Lo importante es que las sustancias de la ofrenda deben ser extremadamente limpias para hacerse puras.

“Bellamente dispuestas” significa que es importante que el horno para el sang y demás accesorios, así como el lugar en el que se disponen las ofrendas, estén juntos y bien ordenados. No han de estar en mal estado, o revueltos por desidia o falta de esfuerzo, ignorando las instrucciones recibidas.

Por otra parte, sea lo que sea lo que estemos haciendo, debemos coordinar las acciones de nuestro cuerpo, palabra y mente, o de lo contrario nunca obtendremos nada que valga la pena. Si nos contentamos con recitar únicamente las palabras de la práctica sin ninguna idea de lo que estamos haciendo, como si nuestras cabezas fueran máscaras de madera con lenguas de papel revoloteando dentro, conseguiremos muy pocos resultados. En realidad no hay ninguna práctica que se haga solo recitando sin necesidad de visualizar. También esta práctica está basada en la fase de generación (kyerim) y la visualización.

En pocas palabras, empezamos recitando los versos de refugio y bodhichitta, refugiándonos en la Tres Joyas con una fe y confianza inquebrantables, y generando la bodhichitta de aspiración, que es la motivación de desear que todos los seres, nosotros y todos los demás, alcancen el completo despertar. Si no se hace este preliminar, la práctica será como disparar una flecha sin apuntar al blanco, por lo tanto debemos empezar por el refugio y la bodhichitta. Después, a menos que nos visualicemos en forma de la deidad Yidam, sea cual sea, no podremos bendecir las sustancias de la ofrenda, por lo tanto debemos visualizarnos como el Yidam. De la sílaba HUNG en nuestro corazón se proyecta la sílaba RAM de color rojo oscuro que quema las sustancias del sang. De la sílaba YAM surge un viento que las dispersa, y de la sílaba KHAM brota agua que las limpia. De esta manera son purificadas en la vacuidad del espacio absoluto de la pureza primordial, el dharmadatu más allá de toda conceptualización.

Entonces, visualizándonos una vez más como la deidad Yidam, de nuestro corazón se emana una OM blanca rodeada de círculos de luz (thigle) que se convierte en un vaso precioso, vasto y profundo, que se extiende hasta llenar todo el universo. Desde la esfera del absoluto, llenando el vaso y bendiciendo las ofrendas, llueven sílabas OM blancas, AH rojas y HUNG azul oscuro, que representan la esencia del cuerpo iluminado, de la palabra iluminada y de la mente iluminada de todos los buddhas. Una vez bendecidas, las ofrendas del sang que en esencia son vacías, y el inmaculado néctar de sabiduría que libera mediante el sabor, toman diferentes formas según la percepción de los invitados. Aparecen como formas que estimulan el sentido de la vista, sonidos que estimulan el sentido del oído, fragancias que estimulan el sentido del olfato, sabores que estimulan el sentido del gusto y sensaciones táctiles que estimulan el sentido del tacto, así como toda clase de riquezas y deleites. Completos, sin que les falte nada, como un vasto e inagotable tesoro, igual que las nubes de ofrendas del noble Bodhisattva Samantabhadra.

Con el mudra y el mantra del “tesoro del cielo” se incrementan y multiplican, y de la sílaba HUNG en nuestro corazón, que es el corazón de la deidad Yidam, surgen infinitos rayos de luz. Consideramos que las Tres Joyas, que son los invitados por el debido respeto, los protectores, invitados por sus cualidades, los seres de las seis clases, invitados por compasión, y los que causan obstáculos, invitados con los que tenemos deudas kármicas, se manifiestan en forma física desde el espacio del dharmadhatu, como repentinas burbujas en el agua o relámpagos en el cielo. Mientras recitamos las líneas para invitar a los convidados consideramos que aparecen ante nosotros al instante, directamente perceptibles por nuestros sentidos, y les pedimos que ocupen sus lugares.
 

Las Cuatro Clases de Convidados.

Los raros y supremos, las “Joyas”, que son los invitados por el debido respeto, son los buddhas del dharmakaya, sambhogakaya y nirmanakaya, y también el Dharma y la Sangha, así como todos los gurus, deidades yidam, etc, que aparecen vívidamente como grupos de estrellas arriba en el cielo.

Los protectores, que son los invitados por sus cualidades, son los ocho mahadevas, los ocho grandes nagas, los ocho rahus, los cuatro grandes reyes, los nueve grandes seres terroríficos, los guardianes de las diez direcciones, las veintiocho constelaciones, y los setenta y cinco gloriosos protectores de las moradas puras, con su séquito, sus asistentes, los asistentes de los asistentes y sus familias, y todas las fuerzas positivas, deidades locales y guardianes. Todos ellos reunidos como nubes ondulantes en el cielo.

Las seis clases de seres, que son los invitados por compasión, son los dioses, semi-dioses, seres humanos, animales, pretas, seres de los infiernos, etc, reunidos como una densa niebla en el aire.

Las fuerzas obstructoras, que son los invitados con los que tenemos deudas kármicas, incluyen a todos los acreedores kármicos, tales como los 80.000 tipos de fuerzas obstructoras, capitaneadas por Vinayaka, rey de los creadores de obstáculos, así como los quince grandes döns que maltratan a los niños, y Hariti con sus quinientos hijos. Todos ellos están reunidos sobre la tierra, como si una gran masa de hombres y dioses estuvieran allí congregados
 

Visualización de la Ofrenda

Imaginad que todas las deidades a las que hacemos ofrendas reciben las sustancias del sang en forma de rayos de luz, como los rayos de sol golpean el agua, y las absorben con los vajras huecos de sus lenguas. También se puede considerar que las diosas de la ofrenda, tan numerosas como las motas de polvo en un rayo de sol, surgen del humo de la ofrenda llevando en la mano derecha un vaso de néctar purificador y en la mano izquierda un recipiente lleno de medicinas, y repartiendo el humo perfumado por todo el universo. De ese humo emanan nubes de ofrenda tan vastas como el océano, en forma de los ocho signos auspiciosos, los siete emblemas de la realeza, etc.
 

Beneficios de la Ofrenda

Mediante las ofrendas a los raros y supremos, invitados por el debido respeto, todos los seres, incluidos nosotros, completan la reunión de las dos acumulaciones, purifican los dos tipos de oscurecimientos y alcanzan las dos clases de siddhis en esta misma vida.

Mediante las ofrendas a los protectores, invitados por sus cualidades, sus mentes resultan intoxicadas por el sabor del gozo y la vacuidad, y nos ayudan a apaciguar todas las enfermedades, influencias destructivas, adversidades y obstáculos, a promover espontáneamente y sin esfuerzo todo tipo de circunstancias positivas y condiciones favorables de acuerdo a nuestros deseos, y a realizar con éxito cualquier actividad que decidamos emprender. 

Mediante las ofrendas a las seis clases de seres, invitados por compasión, éstos son liberados de las visiones kármicas, sufrimientos y tendencias habituales de sus  respectivos reinos. El resultado inmediato es que llegan a poseer todas las riquezas y placeres de los Dioses Que Tienen Poder Sobre las Emanaciones de los Otros [4]. El resultado último es que devienen buddhas, despertando naturalmente en el gran espontáneo y fundamental reino de Akanishta.

Mediante la ofrenda a las fuerzas obstructoras, los invitados con los que tenemos deudas kármicas, quedan pagadas todas las deudas que nosotros y los demás seres hemos acumulado a través de nuestras infinitas vidas sin principio, incluso las de nuestra vida actual con nuestros cuerpos actuales. Esto incluye las deudas que acortan nuestras vidas porque hemos matado, las que nos afligen con enfermedades porque hemos atacado y golpeado a otros, las deudas con los señores y los subordinados [5], las deudas por matar accidentalmente hombres y caballos. Todas las deudas quedan pagadas y nosotros quedamos libres de nuestras obligaciones kármicas y de la amenaza mortal por la venganza de los acreedores kármicos. Estos, a su vez, quedan libres de sus visiones kármicas y de todos sus sufrimientos, en particular de sus malas intenciones y tendencias a dañar a los demás, ganando en bondad, compasión y preciosa bodhichitta.

Es muy importante que protejamos la práctica de esta manera, teniendo en mente la visualización mientras recitamos las palabras del texto.

 

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[1] Una ofrenda hecha con agua, leche y granos.
[2] Sur quiere decir ofrenda quemada: “Una ofrenda hecha quemando comida sobre carbones. Se ofrece a los buddhas, los protectores, todos los seres en general y en particular a los espíritus errantes y a aquellos con los cuales tenemos deudas kármicas.” Palabras de Mi Maestro Perfecto. Patrul Rinpoche.
[3] Cinco modos de vida incorrectos: 1) la hipocresía; 2) la adulación; 3) el vicio de pedir; 4) la apropiación indebida; 5) la generosidad calculada.
[4] El más alto de los seis reinos de los dioses dentro del Reino del Deseo.
[5] “Literalmente, deudas contraídas por derribar los castillos de los altos (clases altas) y por quitar tierras a los pobres”. Tulku Thondup.