Comunitat Budista Nyingma Tersar

Una conversación con S. S. Shenphen Dawa Norbu Rinpoche

 

     UNA CONVERSACION CON S. S. SHENPHEN DAWA NORBU RINPOCHE
     Entrevista realizada por Cuadernos de Budismo en el centro Kha-ter de Valencia y publicada en la primavera del año 2001.

 

     Cuadernos de Budismo: ¿Podría empezar hablándonos un poco sobre su padre, el gran maestro ñingma, Dudjom Rimpoché?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Desde luego. Mi padre fue uno de los grandes terton de este siglo, y había sido profetizado por muchos de los grandes maestros del pasado, como Yigme Lingpa y Terdak Lingpa. Su nombre de terton fue Dudjom Rinpoche, una de las manifestaciones más importantes de este mundo degenerado. Descubrió muchos tesoros y termas, y reveló muchas enseñanzas, que habían sido transmitidas directamente a su mente. En una de sus vidas pasadas fue uno de los 25 discípulos principales de Padmasambava y en la época del Buda fue una manifestación de Shariputra. También fue uno de los iniciadores de la tradición sakya, al igual que Sakya Pandita y durante muchas reencarnaciones nació como terton. Fue un maestro de dsogchen y muchos grandes maestros como Kientse Rimpoché y el Dalai Lama recibieron enseñanzas de él.

     Tenerlo como padre era debido a una conexión kármica muy grande de mi vida anterior en la que fui Jampa Norbu. Soy el único hijo de la segunda mujer de Dudjom Rimpoché. Mi madre tuvo una visión clara de quién era yo, y cuando nací mi padre cortó mi cordón umbilical y me dio grandes bendiciones. Yo fui su padre en su vida anterior y él es mi padre en esta vida. Me contó que me había visto en tres reencarnaciones sucesivas, y mi madre me ha visto en dos vidas anteriores. Durante muchas vidas hemos estado interrelacionados. Como padre no hay lugar a dudas de que fue un hermoso maestro y con él estudié todos los entrenamientos, todos los sutras. Hasta que falleció fui muy afortunado por poder servirle y estar muy cerca de él, también fui su traductor y esto fue un gran privilegio. Crecer en una situación en la que ves a un boditsava en acción es una experiencia tremenda y no fácil de obtener. Desde luego, por haber participado en sus prácticas soy uno de los seres más afortunados de este mundo. Mi entrenamiento lo empecé con él y recibí muchas enseñanzas, y hasta el momento no he necesitado ningún otro lama, ninguna otra transmisión, ningún otro linaje. Lo que había recibido era tan vasto que no había posibilidad de que me distrajera con otras prácticas de otros linajes; es por esto por lo que sólo he tenido un único maestro humano, mi padre. He sentido que este linaje es completo porque contiene las revelaciones de la sección de la mente y la sección del entrenamiento y lo llamamos “el linaje que lo comprende todo”.

      Estar con él, vivir con él y estudiar con él me dio grandes realizaciones, pero lo más importante es que mostró el lado simple de su vida, la simplicidad. Tenía grandes realizaciones. Era uno de los grandes maestros de dsogchen y tuvo de Guru Rimpoché sus propias realizaciones. Tenía visiones de Guru Rimpoché pero era muy humilde, siempre lo mantenía en secreto y nunca le gustaba hablar de estas cosas, y creo que esta simplicidad era un rasgo de su carácter. Ser humilde y no alardear de las proezas permitiendo que el orgullo y el ego vayan por delante, son de las cosas más grandes que aprendí de él. También estudié medicina con él. Desde mi punto de vista, como hijo espiritual y como hijo físico ha sido algo muy raro y una situación realmente extraordinaria.

 

     Cuadernos de Budismo: Rimpoché, los linajes tibetanos son muy extensos, y parece que cuando empiezas a estudiarlos necesitas muchas vidas para poder abarcarlos. Según usted, ¿cuáles serían las enseñanzas más esenciales para los occidentales, que decimos tener poco tiempo y que necesitamos una enseñanza sencilla, pero a la vez completa?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Por la experiencia de los viajes con mi padre por todo el mundo, y por el trato con la gente que se ha sentido atraída por las enseñanzas espirituales del budismo, creo que el budismo todavía no está completamente enraizado en Occidente. Muchos de estos grandes maestros no han tenido la oportunidad de establecer una comunicación profunda. Creo que los lamas, como en mi caso, de la generación más joven hemos tenido más contacto con la cultura occidental y tenemos que ser capaces de procesar la conexión. Todavía no ha llegado el momento en que realmente hayamos integrado bien esta conexión entre la experiencia occidental y oriental y estamos en el proceso de aprender cómo comunicar, de entender las diferencias culturales y, lo más importante, entender la mente occidental. Creo que Trungpa Rimpoché, que estuvo tiempo suficiente en Occidente, entendió la mente occidental y, en cierta medida, trató de hacer más corta esta brecha entre la cultura occidental y la nuestra con algunos aspectos de sus enseñanzas y sus entrenamientos, que eran poco convencionales desde el punto de vista tradicional. Por otra parte, aquí la gente está muy ocupada y a pesar de que se considere las enseñanzas muy interesantes, falta la continuidad de la práctica; no importa cuantas enseñanzas se reciban, parece que nunca haya tiempo para practicarlas. Esto es muy desafortunado porque, desde luego, hay que trabajar, pero hace falta poner en práctica las enseñanzas recibidas.

      Hace falta crear una nueva forma de dar enseñanzas en la que la importancia y la ubicación familiar debe ser preservada y mantenida a la vez que práctica espiritual. Hace falta una dirección en este sentido. En mi opinión y por todas las enseñanzas que he dado creo, al igual que otros lamas, que la mente occidental es muy adecuada para las enseñanzas de la gran perfección debido a que hablan de la mente y todos tenemos esta mente primordial la mente de tatagatagarba de Kuntu Dzangpo. Hay muchos termas que mi padre descubrió y son muy adecuados para gente como nosotros, con poco tiempo. Jigme Lingpa también tuvo revelaciones, prácticas, breves y concisas, y a la vez muy significativas para gente como nosotros.

      El temor es que muchos estudiantes occidentales, al oír hablar de las enseñanzas de la gran perfección, olvidan que su equivalente es la práctica de la purificación y en la mayoría de los casos creen que estas enseñanzas consisten solamente en sentarse y observar la naturaleza de la mente. Esto puede ser muy atractivo, pero se ignora la verdad relativa, la perfección relativa. La verdad relativa de la práctica requiere retiros, entrenamientos estrictos, una mente clara y abierta y una relación con el maestro. La relación con el maestro no está en la cultura occidental, por lo tanto lo que es el gurú yoga y la importncia del Guru Yoga es una dimensión nueva que explicar. En Occidente, es muy difícil decir “confía plenamente”, “ten devoción”. Tenemos que traer comprensión a esta enseñanza.

      Muchos estudiantes comprenden la importancia de la gran perfección en conjunción con las prácticas de purificación y mi padre enfatizaba siempre que no se puede practicar la gran perfección sin purifiación. Hay muchos maestros que simplemente piden meditar en la vacuidad y se olvidan de las prácticas de purificación porque no son tan hermosas, no son tan atractivas, pero pienso que esto, a largo plazo, puede traer una comprensión incorrecta de las enseñanzas del dsogchen y lo que hace falta en estas enseñanzas es desarrollar los medios hábiles para entender estas enseñanzas tan preciosas y no llegar a tener una visión equivocada de las prácticas generales.

 

     Cuadernos de Budismo: Parece que, por un lado, algunos lamas tibetanos son muy tradicionales, como si quisieran introducir la cultura tibetana en Occidente y por otro, algunos maestros intentan exponer el darma con cierto acercamiento psicológico, incluso desde una perspectiva occidental, para darle un enfoque más apropiado. Pero parece que no encontramos el equilibrio adecuado, ¿cuáles son sus pensamientos al respecto?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Sí, es así. El darma parece que se está orientando hacia lo que cada uno quiere. Es como intentar adaptar el darma a los gustos personales del practicante. En este sentido algunos lamas enseñan de forma demasiado tradicional, intentan implantar las formas orientales que no son adecuadas en Occidente. Las enseñanzas de la gran perfección, las eneñanzas generales del Buda sugieren que deben ser adaptadas a la naturaleza de la persona y a la cultura, para poder comprenderlas. Creo que necesitamos todavía tiempo para encontrar la solución. Un método apropiado para poder transferir estas enseñanzas.

      El maestro es muy importante para este fin. En la tradición ñingma, lama Longchempa te enseña cómo hay que reconocer al maestro. En el Tíbet, antes de ponerse bajo la tutela de un maestro se pedía información a los amigos, a los familiares y a la gente del lugar. Desde luego hay que estudiar las cualidades que hay que buscar en un maestro espiritual, conocerlas.

 

     Cuadernos de Budismo: Las enseñanzas budistas en Tíbet y en otros países siempre han sido preservadas en los monasterios, aunque en la tradición ñingma, a la que usted pertenece, los monjes han tenido un papel menos importante. Aquí, en Occidente, no tenemos monasterios, tenemos muy poca gente que ha tomado los votos, e incluso para ellos es muy difícil mantenerlos durante mucho tiempo. ¿Piensa que en el futuro los practicantes laicos tendrán un papel más importante que en el Tíbet en la preservación del darma?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Sí, desde luego, creo que todo tiene que volver hacia el nivel más básico de la práctica. En la antigüedad los monasterios eran los centros de aprendizaje, pero esto ya no es así. Las enseñanzas están al alcance de todo el mundo y en la tradición ñingma tenemos la tradición monástica y laica conjunta, y por esto Langdarma cuando quiso destruir el darma en el Tíbet destruyó los monasterios y lo consiguió pero nunca comprendió que había muchas enseñanzas preservadas en los laicos –agricultores, nómadas-. Es cierto que en Occidente no es necesario que el conocimiento y el darma se encuentren en los monasterios sino en los padres, las madres y los hijos, toda la familia sepan lo que son las enseñanzas. Creo que esto es una forma de preservar el darma. En segundo lugar, en Occidente es difícil que pueda sobrevivir la tradición monástica, no hay una estructura. Los medios de comunicación están orientados hacia el materialismo, el sexo, y con todos estos condicionantes es muy difícil que un monje pueda sobrevivir. Por otro lado, aquí, la forma en que uno se relaciona con los demás es demasiado íntima y la vida monástica es todo lo contrario. Creo que hay muchas distracciones en Occidente para que el monasticismo sea establecido. Podríamos conseguir un grupo de élite que permanecería muy aislado, al margen de las costumbres y las formas de comportarse de la gran mayoría de las personas y esto crearía un elitismo nada bueno para el darma. Aquí, todo se basa en cuánto puedes conseguir en tu vida, cuánto puedes disfrutar, y todo va hacia el lado del placer. No hay ningún énfasis en reducir las necesidades, sino al contrario, en fortalecer la idea de que necesitas muchas cosas para vivir. Desde esta idea fundamental se hace muy difícil que el monasticismo funcione.

 

     Cuadernos de Budismo: Me gustaría que hablásemos un poco sobre las enseñanzas. La naturaleza pura de la mente, “rigpa”, es nuestra naturaleza básica, ¿por qué nos cuesta tanto comprenderla? ¿Por qué algo que esencialmente forma parte de nosotros nos resulta tan desconocido?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: La naturaleza de tatagatagarba es la naturaleza de la realización y está en todos los seres, y es cierto que sin esta naturaleza, aunque practicásemos, no conseguiríamos esta realización. La razón de que sea difícil comprenderla es porque hemos sido condicionados de muchas formas distintas –la educación, el medio ambiente-, y cuando estamos atrapados por esas condiciones siempre nos dejamos llevar por la verdad relativa, por los convencionalismos y respondemos siempre a la relatividad, y por otro lado, no queremos ver la realidad del sufrimiento, queremos crear un tipo de permanencia en lugar de la impermanencia que es la esencia de las enseñanzas del Buda. Cuando nos esforzamos en conseguir una felicidad personal no estamos interesados en una experiencia espiritual y eso es la causa de lo que sucede. Déjame poner un ejemplo, cuando un estudiante no muy listo se esfuerza puede tener éxitos, cuando tiene estos éxitos abandona la práctica y las cosas le vuelven a ir mal. Normalmente no nos preocupa en absoluto lo espiritual, siempre queremos sacar algún beneficio material, incluso cuando practicamos.

     ¿Por qué no vemos nuestra verdadera naturaleza? Porque nuestra naturaleza es muy profunda y permanece en la simplicidad, y nuestra mente complicada no puede entender esta simplicidad de la mente primordial. Vamos detrás de las distracciones en lugar de tratar de centrar un poco más nuestra atención hacia nuestra verdadera naturaleza. Cuando busquemos nuestra verdadera naturaleza, de verdad, para liberarnos de las ocho perturbaciones o los ocho darmas mundanos, podremos practicar en serio. Practicamos un poco, abandonamos y volvemos a dejarnos llevar por los ocho darmas mundanos. Luego otra vez volvemos a practicar… ésta es una historia sin fin, un ciclo vicioso inacabable que no nos lleva a nada. Creo que la razón que no entendamos la naturaleza de nuestra mente es porque estamos condicionados por tantas cosas que nos cuesta mucho romper las ataduras con este ciclo condicionado.

 

     Cuadernos de Budismo: Rimpoché, hace poco que ha abierto este centro en Valencia ¿cuáles son sus planes?, ¿cuál es su estrategia para poner en marcha este centro? Por otra parte, y en relación a sus centros en España ¿cuál cree que es la mejor forma de introducir el darma aquí?

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Este es un centro abierto a todas las escuelas, incluyendo la escuela bonpo. Mi esperanza es que sea una plataforma para todas ellas, que distintos maestros de distintas tradiciones puedan enseñar y dar sus conocimientos y entrenamientos. También nos gustaría destacar el aspecto artístico, la medicina, la astrología o cualquier otro aspecto de la cultura tibetana. Tenemos estudiantes que se dedican a distintas actividades artísticas y el Centro es una plataforma para que ellos puedan expresarse en cualquier campo de su experiencia. Esta apertura es la que quiero dar a este Centro.

     Creo que es muy interesante que en España tengamos un lugar abierto para todas las tradiciones, sobre todo las tibetanas, siguiendo los consejos de Su Santidad el Dalai Lama para que todas las tradiciones tibetanas estén unidas. Las enseñanzas de Sakiamuni son únicas. Padmasanbava, que fue profetizado por Sakiamuni, mostró el tantra secreto y en la tradición ñingma tenemos las enseñanzas únicas del anuyoga, las dos enseñanzas tántricas superiores del maha y del ati yoga, por eso decimos que tenemos los nueve yanas que están relacionados especialmente con la escuela ñingma. Hay muchísima información disponible y muchas enseñanzas que son necesarias y útiles, y cada escuela puede ayudar a otras escuelas para completarse, nosotros tenemos algunas tradiciones en las que nos concentramos pero hay otras escuelas que tienen un acercamiento ligeramente diferente. ¿Por qué no podemos compartir estos acercamientos y dejar que el estudiante tenga una comprensión más amplia? Este centro está abierto a los representantes de distintas escuelas para utilizarlo correctamente. Dejemos que funcione para lo que se ha creado.

 

     Cuadernos de Budismo: Estoy seguro que esta actitud de apertura será muy bien aceptada, y sin duda será muy beneficioso que en Valencia exista un centro de estas características.

     S. S. Shenpen Dawa Norbu Rimpoché: Así lo espero. También me gustaría que Cuadernos de Budismo pudiera reflejar que este centro no sólo es un centro ñingma sino un centro para todas las escuelas. Espero que cuando Cuadernos publique esta entrevista tengamos ya en marcha un programa de actividades de todas las tradiciones.

 

     Cuadernos de Budismo: Muchas gracias Rimpoché.